Black Sails: La del pirata cojo, con pata de palo, con parche en el ojo…

No te hablamos de la icónica canción de Joaquín Sabina, sino de la serie de televisión “Black Sails”, donde las aventuras y el drama están a la orden del día; una interesante e ingeniosa propuesta que dejará a Jack Sparrow como una caricatura de los Siete Mares

Por DANTE GUERRA

Producido por Starz, Black Sails parecía un buque insignia pero se convirtió en un galeón fantasma. Se trató de un proyecto muy ambicioso, que desafortunadamente sólo alcanzó a llegar a la cuarta temporada. Para los amantes de la acción y las historias de piratas, esta es sin duda una de las mejores propuestas de años recientes.

Hay un asomo de oportunismo, es obvio, ya que quisieron subirse al barco de popularidad que consiguió la saga de Piratas del Caribe (2003, la primera cinta). Y aunque no cuentan con un Johnny Depp ni una Keira Knightley en su reparto, histriones de renombre pues, Black Sails es llevado a buen puerto con seguridad y notables actuaciones.

Además de los impresionantes paisajes marítimos y locaciones dignas de ensueño, esta aventura de piratas que se estrenó en enero del 2014 es como un mapa del tesoro y la ruta está llena de emociones y sorpresas. No hay tono de comedia, como en Piratas del Caribe y se agradece, porque Black Sails está más cerca de La isla del tesoro y de otras novelas de corsarios.

Con Toby Stephens en el papel del Capitán Flint y Zach McGowan como el maloso Charles Vane, además de la bella Hannah New en el papel de una manzana de la discordia llamada Eleanor, Black Sails tiene algunos eslabones débiles: Por ejemplo, pese a ser un tanto atrevida, se queda en las medias tintas. Tiene acción, drama, un diseño de producción impecable, vestuario apropiado, escenas de combate impactantes, pero también pretende “encender” la mecha erótica y queda a deber. Digamos que pretende seguir el ejemplo de Spartacus: sangre y arena (que se regodea en mostrar piel y músculos), pero a la mera hora se fresea.

Otro de sus puntos flacos es que en la cuarta temporada se percibe que los escritores intentaron “cuadrar” el final sin dejar cabos sueltos, luego de que los productores anunciaron el final de la serie.

Cuentan que un grave incendio en el set (en Sudáfrica), que dejó en cenizas el galeón principal, precipitó la decisión de sepultar el cofre sin que brillara el oro.

Así que el desenlace y el destino del Capitán Flint se nota bastante forzado. Eso sí, el final es muy pero muy sorpresivo, porque se trata de una vuelta de tuerca que nadie pero absolutamente nadie se esperaba.

Para los que gustan de las historias de piratas, esta es “su serie” y aún la encuentran disponible en Netflix. Seguro se emocionarán con los intentos del Capitán Flint para hacer de Nassau o la Isla Providencia un paraíso de los piratas. Y para ello se hace rodear y respetar por una pandilla de salvajes que beben y pelean como auténticos corsarios de pata de palo y parche en el ojo. Si te gustó Spartacus: sangre y arena o Vikingos, también Black Sails te atrapará.