Vivimos en la era del linchamiento mediático

Por DANTE GUERRA

Johnny Depp está hundido. De ser uno de los actores más taquilleros, pasó a ser un “apestado”. Sus líos legales con su exposa Amber Heard evidenciaron excesos, peleas domésticas y violencia verbal, así que las casas productoras decidieron borrarlo de sus proyectos. Sus películas ya no están en Netflix, fue cortado de Animales fantásticos 3 y parece que los estudios no lo quieren contratar más.

Depp es el ejemplo más claro de la cultura del boicot o la cancelación, como le llaman en otros países. Hay muchos casos similares: celebridades que cometen errores y son condenados de inmediato, antes siquiera de pararse frente al juez.

Por ello es que el actor Bryan Cranston cree que la sociedad se ha vuelto más intolerante en tiempos recientes. “Cada vez hay menos perdón en el mundo”, analiza el protagonista de la serie Breaking Bad.

“Nuestra sociedad se ha vuelto más dura y menos comprensiva. Ya casi no hay tolerancia, ¿Por qué no podemos aceptar el comportamiento errático de alguien si muestra arrepentimiento sincero. Debería bastar con que se disculpara y asumiera su responsabilidad”.

Cranston también expresó que “como sociedad debemos analizar con más calma, respirar antes de satanizar, darnos cuenta de que perdonar o pedir perdón es parte de la condición humana”.

Otro que coincide con la visión del también protagonista de Malcolm el de enmedio es el histrión inglés Rowan Atkinson.

Atkinson cree que “lo que ahora tenemos es el equivalente digital a una turba medieval buscando en las calle alguien a quien quemar”. 

Eso en referencia a la llamada cancel culture, sobre la que abunda: “Las redes sociales media están incrementando los niveles de polarización y todo se reduce a ‘estás con nosotros o contra nosotros’. Y si estás contra ellos, entonces te mereces el cadalso o el escarnio público”.

Y añade que “es algo que atemoriza a cualquiera que sea víctima de la multitud y que me hace ser un tanto desconfiado sobre el futuro”.

Aunque es más conocido por su hilarante personaje de Mr. Bean, este experimentado actor británico es dueño de un coeficiente intelectual más alto que el promedio general. Además tiene una carrera universitaria y una maestría en Oxford.

Celebridades como Britney Spears o Lindsay Lohan han sido denostadas por sus excesos y enjuiciadas mediáticamente. Mientras que el actor Morgan Freeman fue señalado como un acosador y se le linchó en los medios y en las redes sociales, pero luego resultó que eran falsas las acusaciones. A eso se refieren Cranston y Atkinson cuando hablan de las turbas enardecidas en redes sociales. Y sí, parece que el futuro quiere copiarle al medioevo.