Los años maravillosos: ¿podrán ABC y Disney hilar fino?

Circula la especie de que ABC y Disney autorizaron un piloto de una nueva versión de la serie Los años maravillosos. No es una idea mala. Nada mala. Pero tendrán que hilar muy fino, más fino que nunca, para llevarla a cabo

Por ANDRÉS TAPIA

La noticia dio la vuelta por la web y, además de los medios afines especializados, fue retomada por aquellos medios que sobreviven en la Era de Internet haciendo suyo todo aquello que pueda darles un par de docenas de visitas a sus cada vez más vacías plataformas de contenido original, hoy completamente repletas de noticias sensacionalistas o, como en este caso, absolutamente insustanciales.

ABC, la cadena de televisión que es propiedad de The Walt Disney Company, dio luz verde para la realización de tres programas pilotos, uno de los cuales sería la punta de lanza de una nueva versión de la serie de televisión que a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990, marcó a los llamados Baby Boomers y a la Generación XThe Wonder Years.

Lee Daniels, cuyo currículum consigna la dirección de las películas Monster’s Ball y Precious, así como la producción y dirección de las series Empire y Star, sería el productor del piloto; Saladin K. Patterson (The Big Bang Theory), el escritor del guion; Fred Savage, el protagonista de la serie original, el director del mismo, y Neal Marlens, uno de los dos creadores originales de la misma, un consultor asociado. 

El concepto de la historia –lo siento, del piloto de la potencial historia– giraría en torno a una familia afroamericana de clase media que vive en MontgomeryAlabama, y que, de manera paralela, también vive una época de años maravillosos justo en el mismo tiempo en que la familia Arnold lo hace en la serie original (1968-1973).

Eso es todo. O, dicho de otro modo: ABC gastará unos cuantos miles de dólares en producir un capítulo de una serie de televisión de la que, en los hechos, se ignora si será aprobada. Aunque, por lo pronto, ya generó un revuelo mediático interesante si bien en modo alguno significativo. 

Ahora bien, la idea no es mala. Nada mala. Pero aunque ABC –la cadena de televisión que recibió el proyecto original de Neal Marlens y Carol Black que antes fue rechazado por otras televisoras– esté detrás del asunto, y detrás de ella Disney y su monstruoso bagaje que lo convierte en emperador mundial del entretenimiento, nada garantiza que la serie vaya a ser aprobada y, en caso de que así ocurriese, que esta se convierta en un éxito. 

Tengo una pregunta que podría ser retórica: ¿en serio: ABC tuvo alguna vez una joya? ¿Charlie’s AngelesThe Love BoatHart to HartDynastyMacGyverDharma and Greg? Pura pedrería brillosa y nada más. ¿Desperate HousewivesLostUgly BettyGrey’s AnatomyHow to Get Away With Murder? Al televidente lo que pida. Y, si es basura, llévamos décadas haciéndolo. Entonces… ¡a dársela!

Y Disney, ¿qué series tiene además de The Mandalorian? Ah, sí, WandaVision, a la que está impulsando con una constante campaña mediática que todavía no ha conseguido hacerla elevar más de cinco centímetros del suelo. ¿Alguna más? Parece que no. 

Quizá por ello se explica el intento de ABC primero, y de Disney después, de realizar 27 años más tarde una nueva versión de Los años maravillosos pero, a diferencia de la original, retratando a una familia afroamericana de uno de los estados secesionistas y más racistas de Estados Unidos.

No sé, pero me suena a la extraordinaria serie de televisión Watchmen (2019) que surgió al amparo de la novela gráfica de Alan Moore (1986) y es la secuela de la película de Zack Snyder (2009). Y sí, como se dijo antes: la idea no es mala, nada mala. Pero ni el currículum de ABC ni tampoco el de Disney garantizan que la nueva versión de Los años maravillosos, suponiendo que el piloto tenga éxito y aprueben su produccion, vaya a convertirse en un clásico atemporal.

Lo que parece –y vaya que lo parece– es mercadotecnia pura y un disparo de salva para saber si hay enemigos (lease público) detrás de los arbustos dispuestos a entrar en combate.

El éxito de Los años maravillosos radicó en la manera de contar el final de la infancia, la prepubertad y la pubertad de Kevin Arnold y su entorno primario y secundario, en el contexto de la presidencia de Richard Nixon, la Guerra de Vietman y los movimientos sociales, culturales y contestatarios del final de la década de 1960 y el principio de la de 1970. 

Si ABC y Disney pretenden hacer algo similar, tienen mucho trabajo por delante. Y ese trabajo supone hilar fino, muy fino, más fino que nunca. 

Porque sí, la pregunta era retórica: ABC sí tuvo una joya en su haber. 

Y esa fue, es y siempre lo será, Los años maravillosos.